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Cómo viajar de Bilbao (España) a Murcia (España) o de Murcia (España) a Bilbao (España) con poco dinero

Lo primero que me sorprendió al despertar fue la vitrina de una peluquería con espejos radiantes donde atendían a tres o cuatro clientes bajo un reloj a las ocho y diez, que era una hora impensable para que un niño de mi edad estuviera solo en la calle

Cómo viajar de Benidorm (España) a Murcia (España) o de Murcia (España) a Benidorm (España) con poco dinero

Había llegado de Barrancas con los abuelos cuando todavía era niña, había acabado de criarse en la cocina pero asimilada a la familia, y el trato que le daban era el de una tía chaperona desde que hizo la peregrinación a la Provincia con mi madre enamorada

Cómo viajar de Barcelona (España) a Murcia (España) o de Murcia (España) a Barcelona (España) con poco dinero

Tenía un perfil de cuervo, inconfundible; un tatuaje de marinero en la mano derecha, y llevaba colgadas del cuello varias cadenas de oro pesado, y pulseras y esclavas, también de oro, en ambas muñecas

Cómo viajar de Badajoz (España) a Murcia (España) o de Murcia (España) a Badajoz (España) con poco dinero

A unos quinientos pasos, a la vuelta de un alto promontorio, presentóse ante nuestros ojos una selva elevada, frondosa y espesa, formada de árboles de medianas dimensiones, que afectaban la forma de perfectos quitasoles, de bordes limpios y geométricos

Cómo viajar de Alicante (España) a Murcia (España) o de Murcia (España) a Alicante (España) con poco dinero

Pusimos nuestros cinco sentidos y potencias en disponer cada objeto del modo más ventajoso: los instrumentos a un lado, las armas al otro, las herramientas en este paquete, los víveres en aquel otro, agrupándolo todo en cuatro divlsiones principales

Cómo viajar de Albacete (España) a Murcia (España) o de Murcia (España) a Albacete (España) con poco dinero

¡Cuán dulces horas habíamos pasado estudiando los dos juntos, y con cuánta frecuencia había envidiado la suerte de aquellos insensibles minerales que acariciaba ella con sus delicadas manos¡ En las horas de descanso, salíamos los dos de paseo por las frondosas alamedas del Alster, y nos íbamos al antiguo molino alquitranado que tan buen efecto produce en la extremidad del lago